Tener animales de familia obliga a personas solas a mantener una rutina: levantarse, atender a los animales, mantener el buen ambiente y alegría de toda la familia, hacer tareas (cocina, limpieza, comidas)
A veces me canso. Paro o me echo a la cama un rato. No incordian, se preocupan por mi salud.
La gata Lilith es una de mis mejores terapeutas. Me acompaña de noche y de día. Es cariñosa y agradecida. La adopté hace casi 3 años, con su bebé Sandy.
Ella sabe lo que es la soledad, la falta de recursos y las situaciones apuradas. Ahora tenemos vida estable.
Mi foxter Lucy es la otra terapeuta importante. Me obliga a salir de casa. Me pasea. Ella fue adoptada de bebé, no sabe lo que es sufrir abandono, por ello es más exigente.
Tener familia animal obliga a hacer las tareas del hogar (comidas, limpiezas, compras) Tiene la ventaja de que no exigen más de lo que les puedo dar, ni me desesperan. No atentan contra mi vida y salud, al contrario, hacen lo que pueden por alegrarme la vida.


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