Lucy tiene buen alojamiento, comida y trato de niña, pero tiene "mamá-abuela", con poca energía. Y ella, con 7 años y 2 meses está en su plenitud. La noto que mira a gente joven, que va con perros y piensa que le darían una vida mas divertida.
Yo le digo: "Posiblemente no te darían tan buena comida. Ni te permitirían disponer de la vivienda a tu gusto. Quizás se cansaran de ti en la vejez, o antes".
Pero los perros solo piensan en el presente. Así que juego con ella con una pelota. Me viene bien hacer ejercicio.
Desde hace unos meses me sigue, como buen perrito de compañía, y se deja atar, aunque con resignación. Ha tardado mucho mas que mis otras perrillas en portarse como adulta.
La 1ª, mezcla de pequinés y caniche, adoptada desde las 3 semanas de vida, me seguía desde la infancia, como un patito sigue a su madre. La 2ª, adoptada adulta, mezcla de Yorkshire, me seguía desde el principio aunque con ratos de ir a suaire. Lucy aún hace lo que le da la gana.
Lucy es la más grande, la más fuerte, inquieta y desobediente de las 3 perritas que he tenido. La adopté con 2´5 meses. Hasta los 3 años fue un torbellino. Se lanzaba a jugar con todos los perros que veía. Y saludaba a toda la gente, no la podía soltar fuera de casa. En el campo tardaba cerca de media hora en agarrarla.
Desde esa edad empezó a atemperarse y ser mas selectiva con perros y gente extraña. Hasta hace un año no la he soltado por un trecho del paseo habitual. Y me hace bastante caso, aunque a veces con mal semblante.
El veterinario me dijo que es perro demasiado activo, que no le tienen miedo a nada, que si la soltaba no la podría coger. Pues como muchos niños y adolescentes. Que son inquietos y desobedientes y luego resultan muy buenos hijos y nietos.
Yo quería una compañera activa, porque cuando me quedé sin trabajo, próxima a los 65 años corría el peligro de que la apatía me invadiera, apoltronarme en casa, no salir y no relacionarme. Y ¡vaya que si es buen remedio contra eso!
Además quería que no fuera muy pequeña, porque tenía 3 gatos acogidos en casa, y para que no la dañaran. Y Lucy se hace respetar por los mininos.
Lucy hace amigos con enorme rapidez. Consigue la amistad de perros tímidos, gruñones, asustadizos y apáticos. Con los de su humor es la alegría en animal. Y si sus amos son agradables, interacciono con ellos. Me obliga a ser sociable (por los fracasos de la vida me iba encerrando en mi mima)
Lucy es mas que un perro de compañía, es terapéutica. Este mes cumplimos 7 años de feliz unión.