Los animales muestran su alegría con todo su cuerpo.
La gata Sultana Lilith es la más alegre de la casa. Salta y corre, se apoya en paredes como una pelota que rebota. Lo hace, generalmente, al final y al principio de la jornada, cuando ve que voy a acostarme y cuando me levanto definitivamente y voy a darles su desayuno.
Su hijita Sandy es mucho más contenida. Y los viejos Moisés y Bamby siempre han sido de pocas energías.
La gata Lilith es la única que he adoptado de adulta. Y es la más alegre, la que más aprecia y valora su vida actual
Tiene casa y comida. Tiene espacio para sus correrías y tiene mi cariño. Duerme y siestea donde le da la gana. Es la mejor gata que he tenido.
Después de comer se atempera, deambula buscando lugar para la siesta.
Descansa un rato y juega. Busca sus propios juguetes: pinzas caídas, algún tapón bajo un mueble, la jabonera, la palita de los areneros. Cualquier cosa que suene.




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