viernes, 21 de febrero de 2025

Asesinos inocentes

La pequeña Atila en su vejez, mezcla de pequinés y caniche (5,2 kgrs.)

 Un día al volver a casa mamá me dijo que no me enfadara con Atilin. Había cogido al canario en sus fauces y se lo dejó a los pies. Estaba muerto. Pero ella no lo hizo con maldad.

Fui al campo a enterrarlo, en un trapito blanco  limpio. Llevaba a la perrita y le enseñé el cuerpecito. Ella lo olio. Le dije que era muy pequeño, que no se deben tocar esos pequeños seres. Y ella pareció comprender mi tristeza. Otras veces íbamos por donde enterre al canario y Atilin olía y se entristecía.

Moisés jovencito (gato siempre pequeño)


Años después Moisés mató otro canario. "Estás segura que no ha sido Atila". Mamá dijo que no había sido Atila. La perrita sólo lo olía pero no lo tocaba. A Moisés tampoco le reñi.

Fui con Atilin a enterrarlo. Y ella me miraba como diciendo: "no he sido yo". Y yo le decía: " Si, ya lo se. Ha sido el bruto de Moisés ". 

No he vuelto a tener pajaritos en casa.

Anís en el campo

Anís (perrilla mestiza 4,8 kgrs) mató dos ratoncillos por el campo. Le reñi: "no se les mata. Basta ahuyentarlos, eres mala!". Respetaba a los pajaritos, se lo había enseñado. No creía que fuera capaz de alcanzar a un ratón.

La gata Lulú entró con un gorrioncillo, que había cazado en el balcón. Y lo dejó a nuestros pies. Le fuimos a reñir pero note que estaba vivo. Su corazoncito latía, se había desmayado. Le di masajes suaves y dejé el cuerpecillo en una maceta, bajo el cobijo de una planta. La madre gorrion revoloteaba desesperada. Al poco rato el hijo se recuperó y voló con su progenitora. 

Lulú lo había cogido con delicadeza. Aún así le reñi, le dije que le había hecho "pupa". Y no lo volvió a hacer. Los gorriones también fueron precavidos desde entonces.

Lo 1º que enseño a mis perritas es a respetar vidas de animales. Lucy no tiene instinto de caza. Se baña a veces y hay patos cerca. Pero ni los mira. A los gatos callejeros solo los mira. Con alguna gata incluso quería amistad. Y los que la conocen no le tienen miedo.

A los gatos es muy difícil aleccionar. Pero cuando miran un pájaro que se posa en el balcón les grito "pupa" con mal genio. Y no se le acercan.

Hay que tener cuidado y estar al tanto que nuestros animales no hagan daño a otro ser. Para ellas la vida es juego. Ya que no tienen que cazar.

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